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Relativizando los peligros en la naturaleza

Hablemos de riesgos en la naturaleza.

Que los puede haber de todos los colores.
Y sino fíjate en la imagen de portada.
Me estoy enfrentando a todo un señor elefante.
Sin darle demasiada importancia. Eso sí, con una bota de vino.
Que de esta manera los peligros naturales se llevan mucho mejor.

Porque riesgos hay muchos. Y para muchos (o muchas, o muchis, o muches).
Para otros será una gran oportunidad.

Es lo que hay.

Prefiero relativizar los peligros en la naturaleza.

Es la mejor manera de disfrutar estando ahí fuera.

Antes de nada…

 

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Empecemos a hurgar.

peligros en la naturaleza

La dictadura de la mayoría

Porque uno de los mayores riesgos, más que los peligros en la naturaleza, algo donde gran parte de las personas se sienten “seguras” pero que supone una de las cosas más inseguras que se pueden hacer es…

hacer lo mismo que la mayoría.

Y todavía peor es decir las cosas como la mayoría.

Esa mayoría, que de leer tantos libros para entender de todo, se lo cree tantísimo que lo hacen suyo.

Pero se sobreentiende que ya tenemos una edad para ignorar las opiniones de los demás.

Y ojo.

Nadie debe confundir esto, no estoy diciendo que tengas que ser nada que no te apetezca…que entres como un elefante en una cacharrería. Valga la redundancia.

Ni que creas o dejes de creer en lo que quieras.

Nada de eso.

Porque peligros en la naturaleza los hay, como en la ciudad. Desde los fuertes vientos, tormentas fuertes y tormentas eléctricas, fenómenos naturales, lluvias tropicales, nevadas intensas, hielo y niebla con mala mateorología, etc. Con consecuencias muy distintas.

Lo que te sugiero es que siempre hagas lo que te pida el cuerpo.

Simplemente eso.

Lo que te pida el cuerpo

Que dejes siempre una ventana abierta por la que pueda entrar, un tampoco es para tanto, voy a probar.

Quién sabe si la duración y la calidad de tu vida dependa de ello.

Y si es así, mejor tirar de lo que te pida el cuerpo que de lo que pida la mayoría.

Llegar a la conclusión de que para lo que me llevo a cambio, pues merece la pena.

Y los que te llevas a cambo son cositas como esta.

Solo tenía que ver con la sensación que producía estar en la naturaleza. Con qué se sentía al caminar durante kilómetros sin más razón que ser testigo de la acumulación de árboles y praderas, montes y desiertos, torrentes y rocas, ríos y hierba, amaneceres y puestas de sol. Era una experiencia poderosa y fundamental. Creía que eso era lo que debía de sentir un ser humano en plena naturaleza, ahora y siempre.

No pasa nada -susurré al ciervo, sin saber qué iba a decir hasta que lo solté-: en este mundo estás a salvo.

¿Merece la pena, verdad?

Cuestión de perspectiva

A ver.

—Si quieres te digo que salir a la naturaleza es altamente peligroso, que los peligros en la naturaleza son enormes, para que así te quedes más tranquilo. Es la manera en que todo se cura. Cuando te unes a la mayoría.

Touché.

Pero no.

No es lo que vengo a decirte si te has dado cuenta.

Dependiendo desde qué punto de vista lo queramos ver, visualizamos un riesgo o una oportunidad. Es cuestión de perspectiva.

Hace poco leí este concepto de perspectiva que lo explica mejor y en menos palabras.

Perspectiva:

-¡Qué mala suerte tengo! -exclamó el gato negro al toparse con un humano.

Pues eso.

Que mi perspectiva de los peligros en la naturaleza es diferente. Lo asimilo y solo veo cantidad de oportunidades, beneficios y ventajas.

Seguimos.

Esta historia que viene te va a gustar.

peligros en la naturaleza

Lo aprendí en un hospital de Gijón

Sino dime tú por qué la gente sale a la montaña.

Además de dar un paseo al campo o simplemente practicar deporte al aire libre porque les gusta, salen porque se lo pide el cuerpo.

Lee atentamente esta parte.

Una bonita historia. Real.

…..

Un traumatólogo de un hospital de Gijón contaba que la principal preocupación de muchos de sus pacientes más mayores era saber cuándo se van a poder bañar en el mar (abajo te dejo el enlace del artículo)

Y quien dice mar, puede decir salir naturaleza. Recuerda que depende la perspectiva de cada uno.

Pero que todos seremos mayores, y pacientes, no lo dudes. Aquí no existe otra perspectiva.

Dale una vuelta.

……

Tu coste de oportunidad

Y en esa decisión de salir ahí fuera, sea mar o campo, colateralmente vienen otro tipo de oportunidades: La pérdida de peso es la más palpable, pero no la más importante. Sí que lo son la disminución de la hipertensión, el equilibrio de los lípidos, la tonificación de los músculos, el retraso de la descalcificación ósea y del deterioro muscular, la prevención de la diabetes y la rehabilitación de una extensa lista de enfermedades y lesiones, entre un largo y variado etcétera.

Pues bien.

Aquellos pacientes de Gijón no preguntaban por las muletas ni por la rehabilitación, ni por el precio de la gasolina, sino por cuándo podrían volver a bañarse en el mar.

Porque mientras sigues caminando (o buscando la orilla del mar), no somos conscientes de otro tipo de oportunidades que estamos aceptando por el simple hecho de estar en contacto con la naturaleza.

Esto se resumen de la siguiente manera.

Para vivir más hay que querer vivir más.
Bendito ciclo.

Que te podrá entrar cualquier enfermedad y quitarte del medio, pero será mucho más probable que vivas y mejor si te mueves por lo que te pida el cuerpo.

Es la misma perspectiva que debes tener ante los peligros en la naturaleza y los riesgos naturales.
Respetarlos, pero sin miedo. Para vivir más y querer vivir más.
Bendito ciclo.

No sé.

Pero tengo la sensación que en este periodo raro y lleno de incertidumbre, donde aparentemente nada está bien, a lo mejor es que ahora es cuando todo lo está.

Aquí el enlace prometido, el de querer vivir más, y mejor.

Esto es todo. Feliz día.
Te volveré a escribir.

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